Una noche hace años, durante un viaje por Nepal, comí un montón de mangos de una sentada. Era la primera fruta que caía en mis manos tras algunas semanas en la India, y estaban tan ricos, tan dulces...

Cuando me desperté al día siguiente me encontraba fatal. La verdad es que tenía una gripe horrible, por eso me encontraba tan mal, pero a veces ocurre que conectas dos cosas en tu cerebro y culpas sin motivo a una por la otra. 😑

La cuestión es que durante años no pude ni ver un mango sin acordarme de lo mala que estuve.

Afortunadamente se me ha pasado y ahora puedo disfrutar de deliciosos smoothies como éste de aquí. Pero con sólo medio mango, por si acaso. 😅

Base:

  • 2 tazas de calabacín
  • 1/2 mango
  • 1 cucharada de semillas de chía
  • 1 cucharada de semillas de lino
  • 1 cucharada de colágeno
  • 1 cucharada de psyllium
  • 1 taza de leche de avellanas

Arriba: moras, almendras, coco, pipas de girasol, semillas de chía y polen.

¡Feliz miércoles! 😘