Las verduras congeladas que añado a mis smoothies serían como la harina en una receta de pastel: aportan cuerpo y textura sin alterar demasiado el sabor. Así el smoothie és más grande, tiene un extra de fibra y vitaminas y no se dispara su contenido en fructosa.

El calabacín congelado es infalible. A veces también lo utilizo fresco y pasa totalmente desapercibido. ¡Pruébalo!

Base:

  • 1 taza de calabacín congelado
  • 1 taza de fresas
  • 1 cucharada de semillas de lino
  • 1 cucharada de semillas de cáñamo
  • 1 cucharada de cacao
  • 1 cucharada de colágeno
  • 1 cucharada de almidón de patata
  • 1 cucharada de psyllium
  • agua

Arriba: moras, arándanos, chía, polen y nibs de cacao.

¡Feliz domingo!