'Yo no como hongos' es una frase que ha salido de mi boca un millón de veces y sin embargo aquí estoy, comiéndome mis palabras y bebiéndome unos hongos. 🍄

Realmente no puedo con las setas. No me gusta el olor, ni la textura, ni el sabor, ni la mera idea de su existencia.

Aun así, he leído tantísimo sobre sus virtudes que me decidí a probar algunos en polvo, que puedo disimular (más o menos) en mis elixires matutinos.

Saben a tierra húmeda amarga 😅, pero con cacao o harina de algarroba no se nota demasiado. Algunos como el reishi y el shiitake me gusta añadirlos también a los guisos de carne y la verdad es que les da un toque interesante.

En la taza: elixir de chaga, reishi, cacao, colágeno y aceite de coco.

1 cucharadita de cada excepto de colágeno y aceite, que hay 1 cucharada. Todo bien batido con una taza de agua caliente y listo.

Los hongos reishi y chaga que estoy tomando ahora son de SuperAlimentos Mundo Arcoiris, que fueron tan amables de enviarme una bolsita para que los probara. ¡Mil gracias!