Yo era adicta al yogur: tenía mi propia yogurtera y durante años me preparé tandas y tandas de yogur casero. Quizá hasta agoté mi 'capital lácteo', vete a saber.

La cuestión es que hace algo más de 1 año y medio dejé los lácteos debido a desajustes hormonales, y a pesar de que me ha ido de maravilla y no los echo de menos, a veces me gusta tomar algo con una textura que me recuerde al yogur, y ahí es donde el pudding de chía da la cara por mí.
Es cremoso, saciante y permite prepararlo de mil maneras. Además tiene grandes cantidades de fibra, proteína y omega 3. 

Las semillas multiplican su tamaño al sumergirlas en una leche vegetal, zumo o puré de fruta e incluso agua. La proporción varía un poco según el líquido que elijas, pero más o menos es 1 cucharada de semillas por 1 taza de líquido.

Este que veis aquí es de leche de coco, ¡mi favorito! Perfecto para combinar con un smoothie, fruta troceada o para tomar tal cual.