La autosugestión es poderosa: si sabes que algo es sano (y te interesa tu salud, claro), es más probable que te guste, o te parezca menos malo. Es lo que me ocurre a mí con la remolacha.

Aquí tenéis algunas de sus propiedades para que nos autosugestionemos juntos. (Encontraréis esta información en este artículo de @montsevolutiva en www.etselquemenges.cat).

La remolacha es rica en vitaminas B2, B3, B6 y B9; yodo, hierro, potasio y silicio. Contiene además potentes antioxidantes que previenen el envejecimiento, el riesgo cardiovascular y las enfermedades degenerativas. Solo una advertencia: el ácido oxálico que contiene puede propiciar cálculos renales en personas sensibles.

Como siempre, lo mejor es ir variando nuestras fuentes de nutrientes, yo suelo consumirla 1 o 2 veces a la semana. ¡Aquí tenéis una propuesta!

Base:

  • 1 remolacha cruda
  • 2 tazas de frambuesas congeladas
  • 1 cda de semillas de cáñamo
  • 1 cda de semillas de chía
  • 1 cda de almidón de patata
  • 1 cda de colágeno (opcional)
  •  agua

Arriba: frutas del bosque, granada, coco y pipas de calabaza.