Por aquí andamos sobrados de mofletillos, así que he decidido hacerme donante de leche materna. 🍼
Le empecé a dar vueltas al tema antes de nacer Kai gracias a un folleto del Banco de Leche Materna que me dieron en el hospital (Can Ruti), y una amiga que es donante terminó de convencerme (¡gracias, Ili!).

Hacerse donante es muy sencillo: contacta con el Banco de Sangre y Tejidos de tu zona y pide hora para hacer una pequeña entrevista y un análisis de sangre.
A los pocos días te llamarán para darte los resultados y si eres una donante apta, te explicarán el proceso de extracción, conservación y recogida de la leche.

El Banco de Leche Materna lo pone muy fácil: recogen la leche a domicilio. Recibirás además una bolsa que incluye un sacaleches, los botes de conservación y folletos con información útil que yo he enganchado en la puerta de la nevera.

La lactancia a demanda es intensa y terminas dando el pecho muchas veces al día. Yo me tomo la donación como si mi bebé tomara el pecho una vez más, pero en lugar de ser leche para él, es leche que compartimos con bebés cuyo peso no alcanza los 1.5 kg. 
La leche materna es el mejor alimento para un recién nacido y los protege frente a las enfermedades más frecuentes. No quiero ni imaginar la angustia de esos padres... Que la leche que toman sus pequeños no sea un motivo más de preocupación.

Si eres una mami lactante te animo a que le des vueltas al tema y valores la posibilidad de hacerte donante tú también.

¡Mofletillos por todas partes!