Mi psiconeuroinmunólogo (¡hola Aitor!@regenera_pni) me comentó en una de nuestras primeras visitas que debía incorporar la remolacha a mi alimentación.

La verdad es que no me gustaba nada, supongo que estamos todos de acuerdo en que sabe a tierra, ¿no? Pero es sanísima y bla bla bla, así que le hice caso y añadí remolachas al pedido de verduras ecológicas que hago cada semana a un agricultor del pueblo.

Todo en esta vida tiene solución en un smoothie, y la remolacha no ha sido una excepción. Resulta que combina perfectamente con fresas, frambuesas, arándanos o todo a la vez. Además el color resultante es espectacular (y mancha como una mala cosa). En este caso la mezclé con fresas congeladas para lograr esta deliciosa textura de helado congela-cerebros.

Ingredientes:

  • 1 remolacha mediana, cruda y pelada
  • 2 tazas de fresas congeladas
  • 1 cucharada de semillas de cáñamo
  • 1 cucharada de semillas de chía
  • 1 cucharada de semillas de lino
  • 1 cucharada de colágeno (opcional)
  • agua