Con los granos de trigo sarraceno germinado que os enseñaba hace unos días en mi perfil de Instagram preparé esta leche de trigo sarraceno.

Está muy rica, es suave y perfumada, y es una buena alternativa a otras leches vegetales, ya sea porque te apetece variar o porque tienes alguna intolerancia.

Puedes crear una versión básica para utilizar en otras recetas, como un batido de cacao o un elixir de cúrcuma, o puedes aromatizarla directamente con tus especias preferidas a la vez que la preparas.

También puedes hacerla sin germinar el grano, simplemente dejándolo en remojo durante la noche. Yo lo germiné a modo de experimento, y ya que lo tenía preparé la leche, pero desde luego es más sencillo activar el grano solamente durante la noche y saltarse la germinación.

Ingredientes:

  • 100 gramos de trigo sarraceno en grano
  • 500 ml de agua
  • Una pizca de sal
  • Canela, dátiles, vainilla, cardamomo, etc. (opcional)

Puedes doblar las cantidades para hacer más leche, pero piensa que dura unos 3 o 4 días en la nevera. Yo te recomiendo que hagas primero medio litro y veas si te gusta, y qué usos le das.

También puedes incrementar la cantidad de trigo sarraceno para que la leche esté más concentrada, utilizando 125 o 150 gramos de grano por medio litro de agua.

Utensilios:

  • Batidora de jarra
  • Colador fino o bolsa para filtrar leches vegetales (opcional)

Germinación del trigo sarraceno

Lava los granos de trigo sarraceno con la ayuda de un colador y ponlos en remojo con agua mineral en un bol durante unas 4 horas.

Pasado el tiempo, enjuaga los granos y colócalos en una bolsa o bandeja de germinación. No necesitan luz ni calor. Riega los granos suavemente un par de veces al día para que no se sequen. Yo utilizo un spray.

En aproximadamente 24 horas verás brotar un pequeño germen blanco. Si te corre prisa puedes utilizar los granos así, pero lo mejor es esperar 48 horas para que el brote crezca un poquito más.

Elaboración de la leche

Si no has germinado el grano, recuerda dejarlo en remojo durante una noche. Entonces prosigue a partir de aquí.

Lava de nuevo los granos en un colador y ponlos en la jarra de la batidora junto al resto de ingredientes, ya sea solo los básicos (agua y sal) o también los que hayas elegido para personalizar tu leche.

Tritura a máxima potencia para obtener una leche fina.

Entonces puedes colar la mezcla para que quede más fina o dejarla tal cual con toda la fibra. Si la dejas sin colar tendrá más poso, pero está rica igual, la fibra que queda es muy suave, una especie de harina finita. Simplemente dale un buen meneo al tarro o la botella antes de servir y listo.

Si prefieres colarla lo mejor es utilizar una bolsa para leches vegetales, también conocida como nut milk bag. Yo tengo esta de Vekiné desde hace años y sigue en perfecto estado a pesar de haber filtrado litros y litros de horchata.

Una vez filtrada (o no), conserva la leche en un tarro de cristal en la nevera durante un máximo de 4 días.

Para conservar las enzimas creadas durante la germinación, no calientes la leche por encima de los 42 ºC (esto solamente si has germinado el grano).