De niña odiaba la coliflor, ¡qué peste, por favor! 🙊 Hacía falta mucha mayonesa para tragarse aquello.

Resulta que el problema no era la coliflor, sino la cocción: hervir las verduras no es el camino, mama (todo lo demás lo cocinabas genial). 😘


Probablemente estuve algo así como 10 años sin comer coliflor, hasta que leí una receta de "arroz de coliflor" (googléalo) y se hizo la luz. ¡Está riquísimo!

Lo de añadirla cruda y congelada a los smoothies lo escuché hace unos meses en un podcast de unos chicos canadienses. Suena extraño, lo sé, pero os aseguro que no se nota. Es una forma genial de añadir más verdura al smoothie y controlar así la cantidad de fruta. Además el smoothie queda más consistente y fresquito. ¡De cuchara, vamos!

Aquí os dejo la receta de este:

Base:

  • 1 taza de coliflor congelada
  • 1 taza de fresas
  • 1 cucharada de semillas de cáñamo
  • 1 cucharada de semillas de lino
  • 1 cucharada de semillas de chía
  • 1 cucharada de colágeno
  • agua

Arriba: Nibs de cacao, hibisco, fresas y coco.

¡Feliz viernes!