Durante años pensé que alguien había cometido un terrible error incluyendo las coles de Bruselas entre lo que se considera alimento.

Para mí eran bolitas de caca venidas del mismísimo infierno.

En mi defensa diré que solo había probado las que vienen en la menestra congelada. Asquito máximo.

Hace un par de años decidí hacer oídos sordos a la niña traumatizada que vive en mí y darles otra oportunidad. Y es que hay que reconocer que son muy monas las condenadas.

Las hice al horno... ¡y me encantaron!

A veces las salteo pero desde luego que al horno es como más me gustan. Las hago en mitades o laminadas como en la foto. Chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta y al horno. 20 minutos a 175 °C y a la mesa.

Las coles de Bruselas son maravillosas.